jueves, 3 de mayo de 2012

Formosa y sus costumbres


Integrantes del Grupo: 
- Milanese, Italo
- Salinas, Gastón
- Silva, Nicolás

Profesor: Javier Lescano

Materia: Cultura y Comunicación

Colegio: Don Bosco

Curso: 6º II

Introducción
En el siguiente trabajo que realizaremos, correspondiente al espacio curricular de Cultura y Comunicación, tenemos como objetivo investigar y reconocer las diferentes costumbres, creencias, vestimentas, comidas típicas, músicas, y además las nuevas tecnologías sobre la provincia de Formosa.
De este modo podremos tener un conocimiento mucho más amplio de la provincia donde vivimos, lo cual es muy importante para nosotros como habitantes y como alumnos.

Etimología
Formosa deriva del español antiguo fermosa, que significa «hermosa» y que habría sido dado por los conquistadores españoles a una curva de gran belleza al navegar por el río Paraguay que veían cuando iban o venían de Asunción hacia España; que con el pasar del tiempo a esa zona se la comenzó a nombrar como Vuelta Fermosa.

Corrientes Migratorias
La provincia de Formosa fue habitada, sobre todo, por tres grandes grupos de aborígenes que vivían en distintas regiones. Ellos eran los tobas, los matacos y los pilagás.
Estos grupos arribaron al territorio después de verse obligados a emigrar de la selva boliviano-paraguaya. Huían de las tribus cuya ferocidad atentaba contra la seguridad de sus vidas.
Las tribus chaqueñas que habitaban este suelo eran de distinto origen lingüístico y practicaban una economía cazadora y recolectora. Se distinguían los guerreros abipones y los canoeros payaguás, a orillas de los grandes ríos; hacia el interior estaban los guerreros matacos y hacia el oeste los chiriguanos.
Existían, además, comunidades de mocovíes cerca de los abipones y chulupíes junto a los chiriguanos. Con la palabra guaraní guaicurú se designó a tobas y pilagás, con mataco-mataguayos, a los que ocupaban el oeste.
Los guaycurúes y los mataco-mataguayos se parecían culturalmente, por lo que se los denominaba "chaquenses típicos". Se hallaban organizados en grupos y su vida se desarrolla aún hoy en un ambiente de trabajo primario. Dedican su vida a la confección de trabajos en maderas, tallas, mates, ceniceros, artículos de totora, paja y palma, a la construcción de sillas, canastos, sombreros y balsas. Los cestos que confeccionan sirven para guardar granos, los decoran con guardas y hacen además jarrones y tinajas. Cada grupo posee sus costumbres, lengua y vestimenta propias.
La presencia de los indios matacos fue muy importante y aguerrida en la zona de los primeros asentamientos estables, sobre todo en el centro de la provincia.
Eran básicamente pescadores y recolectores, pero también practicaban la caza y la agricultura como actividades secundarias. Habitaban las regiones aledañas a los ríos Pilcomayo, Bermejo y Teuco. La pesca la realizaba con arpónes de unos cuatro metros de largo. Vivían en chozas de ramas y paja, sin puertas ni muebles, y se vestían con pieles de venado.
Transcurrida la segunda mitad del siglo XIX, los distintos grupos aborígenes asentados en las márgenes del río tomaron contacto con el primer blanco que se apostó en la región: el dueño de la primera compañía a vapor del Bermejo, Natalio Roldán. La desconfianza inicial que le tuvieron fue vencida en poco tiempo por el buen trato y, pronto, casi dos mil de ellos comenzaron a trabajar en las obras emprendidas.
La ciudad de Formosa fue fundada el 8 de Abril de 1879 por el comandante Luis Jorge Fontana.
El 1º de octubre de 1884, por la ley Nº 1532, se erigió en Gobernación Nacional. Su primer gobernador fue el cnel. Ignacio Fotheringham. Formosa fue declarada provincia de la República Argentina recién el 30 de Junio de 1955 y su primer gobernador constitucional fue el dr. Luis Gutnisky. La política nacional hacia los indígenas se completó con las misiones religiosas. Luego de realizar un vasto reconocimiento de distintas zonas del Noreste y, tras largas gestiones, en el año 1899 surgió la Misión de San Francisco Solano de Tacaaglé sobre el río Pilcomayo. Su fundador fue el padre Terencio Marcucci, quien recibió 20.000 hectáreas de laboreo para los indios tobas.
En líneas generales, el funcionamiento de la misión seguía el modelo de las misiones jesuíticas instaladas hasta el siglo XVIII. La misión compraba toda la producción a cada familia productora con un precio uniforme y luego la colocaba en la plaza de Formosa.
En plena conquista, sin embargo, el contacto entre misioneros y aborígenes conoció momentos muy difíciles, cuando la exploración del Bermejo implicó la muerte de misioneros jesuitas, como el padre Gaspar Osorio y el padre Ripari, sacrificados en 1639. Años después, corrieron la misma suerte el padre Salinas y Pedro Ortiz de Zárate. El martirio de algunos abrió camino para el trabajo abnegado de otros, que en oleadas sucesivas y con suerte desigual fueron llegando a estas tierras. 

Comidas Típicas
Las siguientes Comidas Típicas pertenecen a la Región Noreste de Argentina en donde se encuentra la provincia de Formosa:
Un plato simple es el "reviro", también es típico de la zona el mbaipy (pronunciado mbaipú, con una u muy cerrada casi una "i", parecida a la "ü" francesa pero pronunciada más guturalmente) también llamado "polenta correntina", que consiste en una mezcla de harina de maiz disuelta en agua con algunas verduras y pollo o carne molida (este plato es de procedencia guaraní y está emparentado con la humita en olla, no en chala, del Noroeste); otro plato difundido es la llamada "sopa paraguaya" que pese a su nombre es como una polenta, aunque con más consitencia, y con una presentación que recuerda a una torta.
También se encuentra el chipá o chipa, que es es un pan pequeño hecho con almidón de mandioca, queso duro, leche, huevos, manteca y sal; también se le puede añadir un poco de levadura en polvo y/o un chorrito de jugo de naranja y/o un poco de aceite de girasol.
Como bebida es un consumido el tereré, el cual es una bebida tradicional oriunda del Paraguay, de amplio consumo en el Paraguay, en el Noreste argentino, y en algunos estados brasileños. Consistente en una mezcla de agua fría con yerba mate, hierbas refrescantes naturales (hierbas medicinales o refrescantes, popularmente llamadas en conjunto: "yuyos") y hielo; aunque en Paraguay y Argentina también eventualmente se toma con jugos de cítricos o refrescos de sabor frutal. Como hierbas pueden emplearse la menta, el cedrón, menta peperina, de limón, el kokú, la cola de caballo y otros.
             











 



Mitos y Leyendas
Pombero

Cuentan en Formosa que una vez el Pombero se enojó con Marco Gavasa, un hachero. Y durante la noche, lo sacó del rancho con cama y todo y lo dejó en medio del monte. esto mismo se repitió durante varias noches hasta que una vez lo dejó paralítico de un golpe. Gavasa murió en 1972 a los 86 años. 

El Yasí-Yateré

Hallándose en un galpón de yerbateros, situado cerca del arroyo Itaquirí, en el interior de la jurisdicción de los yerbales de Tacurú-Pucú, de mañana, al levantarme, supe que las mujeres de aquel lugar no habían podido dormir la noche anterior, pues habían oído silbar al Yasí-Yateré. No conozco el pájaro que, con su canto, remeda estas palabras. A pesar de todos mis esfuerzos y averiguaciones no he podido ni siquiera dar con su descripción; unos dicen que es del tamaño de una paloma y de plumaje parecido al de las gallinas guineas; otros, en cambio, me han asegurado que es pequeño y de color oscuro, etc., de modo que reina aun entre aquella gente una gran confusión respecto de él.
Acerca de este pájaro corre una leyenda muy difundida, no sólo en el Paraguay, sino también en la provincia de Corrientes; creo que también ésta es de origen guaranítico, pues no existe en otros puntos.
Según cuentan, no es un pájaro el que silba, de ese modo, sino un enano rubio, bonito, que anda por el mundo cubierto con un gran sombrero de paja, y llevando un bastón de oro en la mano.
Su oficio es el de robar los niños de pecho, que lleva al monte, los lame, juega con ellos, y luego los abandona allí, envueltos en isipós (enredaderas). Las madres, desesperadas al notar su falta, salen a buscarlos, y, guiadas por sus gritos, generalmente los encuentran en el suelo; pero desde ese día, todos los años, en el aniversario del rapto del Yasí-Yateré, las criaturas sufren de ataques epilépticos.
Según otros, el Yasí-Yateré roba a los niños, no para lamerlos, sino para enseñarles su oficio de raptor, y no falta también quien asegura que no sólo roba a las criaturas sino también a las mujeres bonitas, las que son a su vez abandonadas, y el hijo que nace de esta unión, con el tiempo, será Yasí-Yateré.
Esta última versión creo haya sido inventada para justificar ciertos raptos, que no dejan de abundar por aquellas regiones. Si algún mortal puede arrancar al Yasí-Yateré su bastón de oro, adquiere por este solo hecho sus cualidades de Tenorio afortunado.
A pesar de ser invisible el Yasí-Yateré, no faltan algunas personas que aseguren y juren haberlo visto en la forma descripta, cuando eran pequeñas. Había tratado de averiguar el origen de esta leyenda, sin resultado, cuando la casualidad vino en mi ayuda. Conversando me contaron que, hace pocos años, estando acampado en el interior del Tacurú-Pucú un conocido yerbatero, una noche se levantaron sobresaltados por un ruido, notando inmediatamente la falta de una criatura de pecho que dormía en su cuna, mientras distinguieron el barullo de alguien que disparaba. Corrieron a ese punto, y encontraron efectivamente la criatura en el suelo; al día siguiente vieron en ese lugar rastros humanos, y como andaban los Guayaquis por allí, pronto dieron cuenta de que había sido uno de esos indios el autor del secuestro. La costumbre de los indios de robar criaturas y mujeres es, hasta cierto punto, general en todas las tribus y razas, que han considerado siempre a ambos como el mejor botín de guerra.
Además he sabido que, no hace mucho, un cacique cainguá pidió, queriéndoselo llevar, a un muchacho en un rancho, para enseñarle a ser cacique, dando sin querer con esto una prueba instintiva e inconsciente de selección de raza como elemento de superioridad.
Estos hechos demuestran, hasta cierto punto, que la leyenda del Yasí-Yateré debe tener su origen en ellos, ampliada y modificada, naturalmente, de un modo fantástico, por pueblos en que la Naturaleza ayuda, en gran parte, a sobrexcitar sus cerebros ignorantes.

Choui Choui

Chouí era un indiecito que viva e una tribu, con sus padres, en la selva misionera. Su cuerpo estaba tostado por el sol ardiente de es zona y sus ojos inteligentes, eran negro y rasgados, como los indios de su raza.Pero Chouí no era un indio como todos. En lugar de jugar con otros niño se internabaen la selva para hablar con los pájaros los cuales el consideraba sus mejores amigos. Muchas veces, sentado sobre el tronco de un viejo timbó, tomaba su flauta y tocaba dulces melodías que las aves respondían con armoniosos trinos. Casi siempre, al atardecer se veía en un claro del bosque, al niño con su flauta, rodeado de pájaros que revoloteaban alrededor de el. El sonido de la flauta de Chouí, mezclado al murmullo misterioso de la selva, era respondido por el trino de las aves. En los días calurosos, Chouí, se bañaba en las aguas de algún manantial, junto a el chapoteaban los pájaros que alegremente hundían sus picos y patitas en el agua fresca. Otras veces, Chouí, seguía sigilosamente a los cazadores de pájaros y desarmaban sus Ñuhas, para que no pudieran atraparlos.El cacique, enojado por esto, lo reprendía y no lo dejaba salir por algunos días de la tribu. Entonces, Chouí, era visitado por los pájaros con los que compartía los granos de Abata-í. Estos le devolvían su generosidad, trayéndole en sus picos jugos de naranja y miel de Yete-í, que al goloso niño le gustaban mucho. Un día que Chouí estaba en un claro del bosque tocando su flauta, un picaflor se acerco desesperado. Sus pichones estaban en un árbol que había sido invadido por las hormigas. Las hormigas "asesinas de la selva", pueden atacar a una planta y dejarla en pocos minutos simplemente desnuda. La madre picaflor que sabia esto lloraba por la suerte que correrían sus hijitos. Chouí no lo pensó dos veces. Subió al árbol inmediatamente. Pero al trepar fue atado por las hormigas que aguijonearon su cuerpo. A pesar de los dolores que las picaduras le producían Chouí llego hasta la rama donde estaba el nido. Rápidamente lo tiro sobre la hierba, salvando así a los pichones. Atontado y dolorido por las picaduras, perdió pie, cayendo al vació. El golpe fue tan grande que Chouí quedo en el suelo, con los ojos cerrados y sin moverse. Los pájaros sorprendidos primero y desesperados después, lo rodearon. Con sus picos le echaron agua para reanimarlo. Poco a poco comprendieron que Chouí había muerto, Entonces un inmenso gemido de dolor recorrió la selva ¡ Chouí ah muerto! Las ardillas, los sapos y los venados también se conmovieron. Ellos habían conocido a Chouí y lo querían.
Al intenso dolor siguio una gran quietud, la selva tan poblada de animales y plantas callo. El sol se oculto en el horizonte dorando suavemente las hojas de los árboles en un atardecer tristísimo. Una a una, las aves levantaron vuelo y al cabo de un largo rato volvieron trayendo en sus picos una flor color azul. Las había de todas formas y tamaños y de extraños aromas. Pero todas eran azules. Las flores azules eran las preferidas de Chouí. Los pájaros lo recordaban bien. Y ese seria el homenaje a su mejor amigo. Lentamente, en la roja tierra misionera apareció, una gran mancha azul. Sobre ella revoloteaban cientos de pájaros, que con sus alas multicolores formaban un arco iris de plumas.
Las aves con encantadores trinos le pidieron a Tupa que hiciera un milagro. Que convirtiera al indiecito en pájaro, como el lo había soñado. Cuenta la leyenda que desde ese momento la montaña de flores salió un pájaro azul cantando ¡ Chouí, Chouí! , se perdió en el cielo seguido de miles de pájaros. Y desde ese día se puede encontrar en la selva misionera, sobre todo en los naranjales, un bello pájaro azul cuyo canto dice Chouí, Chouí.

Festividades
Las festividades mas conocidas e importantes en la provincia de Formosa son La Fiesta de la Corvina, llevada a cabo en Herradura; Fiesta del Pomelo, llevada a cabo en Laguna Blanca; Semana de Formosa; Fiesta del Río, desarrollada en Formosa Capital; la Fiesta del Algodón que se lleva a cabo en Ibarreta y Fiesta de Nuestra Señora de Caacupé, que se desarrolla en Pirané.
Artesanías
Uno de los lugares mas exponentes de las artesanías Formoseñas, es la Casa de la Artesanía, ubicada en la calle San Martín Nº 802. Este sitio abre sus puertas para mostrar y comercializar distintos objetos legítimamente artesanales, realizados por miembros de las culturas toba, pilagá y wichi.
En su interior podemos encontrar tapices, alfombras, cestas, mantas, ponchos, bolsos, fajas, vinchas, yicas, sikiat, kanatec, kajutí, artículos de cestería, collares, pulseras, tobilleras, morteros, jarras, cubiertos, animalitos y figuras humanas talladas en madera.
Por otro lado la alfarería es completamente utilitaria y por ende está desprovista de toda ornamentación, ya sea en apliques, incisiones o pinturas. El artesano toma la tierra en seco, la muele en un mortero, y después la pasa por un cedazo hecho por una fina trama de chaguar, para sacarle las impurezas. 
Con respecto a la talla en madera, el único artesano es el varón. En la cultura aborigen los roles por sexo están bien diferenciados, y así como no se encuentran varones que tejan, tampoco se encuentran mujeres que trabajen en madera. Trabajan especialmente en palo santo, que es una madera dura y perfumada, con ella realizan morteros, jarras, cubiertos, animalitos y figuras humanas. Actualmente han incurrido en una nueva técnica de combinar distintas maderas anexadas a otros elementos, como por ejemplo huesos.




Vestimenta
La vestimenta tradicional de la provincia es la que generalmente visten los gauchos, suelen utilizar bombachas de campo, el cual es un pantalón ancho y resistente; sombrero en la cabeza; un pañuelo el cual lo usan generalmente en el cuello; y alpargatas en los pies, el cual es un tipo de calzado de hilado de fibras naturales como pelo, algodon, pieles de animal o lona con suela de esparto, fique o cáñamo, que se asegura por simple ajuste o con cintas.
 

Danzas y Músicas Típicas
En la provincia de Formosa la danza mas conocida es el folklore, aunque también se encuentran como danzas y bailes típicos de la provincia y el pericón, la zamba, el escondido, el gato, la chacarera y el chamamé.



Conclusión
La conclusión a la que llegamos como grupo, fue que la provincia de Formosa sigue muy ligada a las costumbres de sus primeros colonizadores, los aborígenes; sigue siendo una provincia pequeña en desarrollo el cual viene avanzando en los últimos años. Posee una gran inmigración y adquisición de costumbres por parte de la República del Paraguay.
Como formoseños nos dimos cuenta de la importancia de conocer a fondo nuestra provincia tan rica en naturaleza y trabajos artesanales, la importancia de conocer nuestras leyendas, colonizadores y forma de vida que lleva un formoseño.


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